
La misteriosa plaga de la danza medieval, la Danza de San Juan
La Plaga de la Danza o la Danza de San Juan fue un misterioso fenómeno medieval y renacentista que llevaba a pueblos enteros a bailar sin control.
Revista y recopilación de artículos relacionados a los varios y distintos eventos y personas de las varias culturas y períodos de la humanidad.
La Plaga de la Danza o la Danza de San Juan fue un misterioso fenómeno medieval y renacentista que llevaba a pueblos enteros a bailar sin control.
El tapiz de Bayeux es una enorme pieza de lana bordada con cientos de figuras que relata la conquista medieval de Inglaterra por los normando en el siglo XI.
The Wanderer es un corto de Joel Fletcher en el cual vemos al atleta Mark Daniel recorriendo el mundo caminando con sus manos.
En 1906 un terremoto en la ciudad de Stanford, Estados Unidos, derrumbó una estatua de su pedestal y la misma quedo clavada de cabeza en el piso.
El arte sumergida de Jason deCaires Taylor es una obra de arte compuesta de varias estatuas bajo el agua. Un museo que solo puede ser visitado por buzos.
En los escenarios de principios del siglo XX actuó un hombre llamado Hadji Alí que convirtió su cuerpo en una literal fuente de agua humana.
En 1966 un avión B-52G volando cerca de la municipalidad de Cuevas del Almanzora arrojó cuatro bombas nucleares sobre España tras un error de vuelo.
El "incidente de la tajada de sandía" es quizás una de las causas más ridículas de la historia por las cuales un país invadió a otro.
En el siglo IX y posteriormente en el siglo XI dos visionarios obsesionados con los pájaros desarrollaron independientemente sus propias alas delta.
La Mimizuka es una colina artificial construida sobre cuarenta mil orejas y narices traídas al Japón por tras la invasión a Corea en el siglo XVI.
Durante la guerra fría los Estados Unidos realizó la Operación Whitecoat. La mayor serie de experimentos en seres humanos de la historia.
Tuffi fue una elefanta enana utilizada en 1950 para promocionar un circo urbano. Subida a un tren aéreo la misma se desesperó y saltó al vacío.
Cuando Charles Darwin cruzó los Andes en 1839 se encontró con un fenómeno natural impactante: los hielos penitentes, una fascinante formación de hielo.